El racismo español es un artículo de Antxon Mendizabal publicado en la página 8 del diario EGIN del día 21 de julio de 1997 en la sección Kolaborazioak, dentro del Debate abierto por el diario con el título EN TORNO A LOS ULTIMOS SUCESOS.
El texto es el siguiente:
El racismo español
En la mañana del 14 de julio estaba en el aeropuerto de
Barajas. Llegaba de una estancia en el extranjero y ajeno a lo
que aquí acontecía llamé por teléfono
a mi familia. Cuando hablé en euskera comunicando mi llegada
(había bastante gente al lado mío) me impactaron
varios comentarios brutalmente xenófobos contra mi persona.
Pude comprobar el rechazo de mi pertenencia cultural, sufrir las
miradas despectivas y sentir el odio que me circundaba. Después,
cada 15 minutos, todos los altavoces del aeropuerto llamaban repetida
y machaconamente a realizar una concentración "espontánea"
de solidaridad a las 12 del mediodía, contra el asesinato
de Miguel Angel Blanco.
Compré "El Mundo" y me encuentro con todo un
periódico dedicado a vehiculizar una opinión pública,
que previamente había sido resensibilizada por lo ocurrido,
contra la dirección de Herri Batasuna. El expresidente
de España, Felipe González, acusado moralmente por
una mayoría social como presunto creador de los escuadrones
de la muerte del GAL, se expresa diciendo que "ETA y HB son
exactamente lo mismo". Desde la Mesa de Ajuria Enea se culpa
directamente a la dirección de Hb del atentado. Por si
pudiera ocurrir algo, y una vez satanizados y criminalizados,
se publica a toda plana una fotografía con los y las integrantes
de la Mesa Nacional. Se culpa también al sindicato ELA
de no romper la unidad de acción con LAB, responsabilizando
de ello a José Elorrieta y publicando su fotografía.
¿De qué se trata?
Me enteré después. Desde la época de la Alemania
nazi (y con algunas excepciones en la España de Franco,
la Francia durante la guerra de Argelia y la Italia de Mussolini)
no se había conocido en Europa tales manifestaciones de
masas organizadas por el poder establecido contra un pueblo, una
minoría étnica o un sector de la oposición
política.
Se trata del racismo español. De esa España que
construyó un gran imperio en la negación y aniquilación
del otro. De esa España que practicó genocidios
contra pueblos enteros, arrasó importantes culturas y destruyó
todo lo que pudo y le dejaron. Se trata de una gran movilización
"espontánea", orquestada, dirigida, impulsada
y planificada por el poder contra el Pueblo Vasco y vehiculizada
contra aquellos y aquellas que representan la defensa de sus derechos
democráticos e históricos, poniendo al conjunto
de Herri Batasuna en general y a su Mesa Nacional en particular,
como objeto de un linchamiento "civil", querido, promocionado,
alentado e impulsado.
Se trata de la expresión más xenófoba de
un gran proyecto de dominación cultural, que utiliza salvajemente
la utilización de la prensa y los medios de comunicación,
al objeto de sensibilizar al público en general respecto
a las causas de la opresión, y resensibilizarle en cambio
respecto a los efectos de la respuesta contra estas causas; manipulando
sus instintos más básicos, sus sentimientos más
irracionales y sus concepciones más alienantes.
Los débiles intentos de encubrir la xenofobia que se reflejaban
en algunas pancartas con la inscripción "vasco sí,
HB no", hacían referencia de que sólo se aceptaba
al vasco aculturizado que renegaba de su identidad, o al que se
hacía partícipe del proyecto racista e imperialista
de la nación española contra su pueblo.
Se trata de respetar al indio bueno que encierra a su pueblo en
un museo, al negro bueno que acepta el principio de la obediencia
al amo, para satanizar (y si es posible linchar) sin paliativo
en ambos casos, a los y las que defienden los derechos de sus
pueblos. Se trata de esa España que, asentada sobre un
modelo de cinco siglos de dominación, celebra cada 12 de
octubre la aniquilación racista del otro.
Hay que pedir aquí responsabilidades a la izquierda española.
¿Cómo explicar la perduración de un frente
nacional español alimentando un nacionalismo tan racista
y excluyente? ¿Cómo explicar la carencia casi absoluta
durante tantos años (a excepción de contadas y dignísimas
individualidades) de la posición internacionalista española
respecto a la opresión nacional que sufre el Pueblo vasco?
¿Dónde ha estado en tantos años de lucha su
inexcusable deber de apoyar el Derecho de Autodeterminación
de nuestro pueblo? ¿Cómo explicar su perseverancia
en negar la naturaleza política del conflicto e insistir
una y otra vez (junto con las fuerzas más negras del pasado)
en las salidas represivas del conflicto? ¿Cómo explicar
la implicación y corresponsabilidad de su movimiento sindical
en la política represiva y racista del Estado español?
¿Dónde queda su responsabilidad histórica de
educar a las masas españolas en el internacionalismo y
la solidaridad respecto al Pueblo Vasco? ¿Dónde la
necesidad de educar en la aceptación "sin reservas"
del Derecho de Autodeterminación de las comunidades no
españolas de este Estado? ¿Dónde la necesidad
de educar a la población española en un gran proyecto
de interculturalidad? ¿Dónde la educación democrática
que exige siempre salidas democráticas a la persistencia
de los problemas políticos?
¿De qué izquierda se habla cuando se adoptan estas
actitudes en las cuestiones centrales del movimiento de emancipación?
De tanto falsear la emancipación, de tanto alimentar a
la bestia, de tanto nutrirse en su granero, se han convertido
en una parte preciosa de ésta.
Antxon MENDIZABAL